Lorca piensa en amarillo. La recogida selectiva de envases ligeros ha crecido en 2016 por encima del 10% hasta alcanzar los 460.000 kilos. En términos absolutos son 42.000 más que el año anterior, resultando la mayor aportación de la historia para esta tipología de residuo en Lorca desde su implantación hace más de quince años.
Desde que a finales de 2014 se inició un plan especial de mentalización en el marco de la iniciativa ‘Educando a reciclar’ Lorca ha conseguido revertir la tendencia bajista de los años precedentes por la crisis de consumo y el terremoto, que supuso desplazamiento de la población y paréntesis en la actividad económica local.
El objetivo de dicho marco temático ha sido optimizar todos los recursos disponibles para difundir el mensaje del reciclaje y con carácter especial la recogida selectiva de envases ligeros tanto en cantidad como en calidad, esto es, distinguiendo muy claramente entre lo que sí y lo que no se puede depositar en el contenedor amarillo. En definitiva, más y mejor.
La iniciativa, aunque tuvo en sus inicios un claro componente educativo, no se ha ceñido únicamente a la comunidad escolar, aunque fue destinatario prioritario en su primera anualidad, la de 2015.
El objetivo para 2016, ya fue cuantitativo: el aumento del ratio de aportación de envases ligeros en Lorca en un kilo por habitante y año, mentalizar y concienciar sobre la importancia del reciclaje, facilitar la aportación de los residuos domésticos segregados en el hogar, creando conciencia social, convenciendo, informando y resolviendo conflictos (emplazamientos, distribución, accesibilidad).
Con todo ello, prácticamente se han alcanzado los 5,5 millones de briks, plásticos y latas depositados en el contenedor amarillo desde la implantación de este servicio en Lorca, en 1999.
