12 vehículos y 80 operarios se dedican a mantener el esplendor de la ciudad durante Semana Santa

Plazas, calles principales, rincones turísticos, miradores, enlosados, entorno de las iglesias, recorridos de las procesiones y accesos, entre otros emplazamientos, centran la acción de una docena de vehículos cuya finalidad es mantener Lorca limpia durante esta Semana Santa.

Se trata de los 2 hidrolimpiadores, 2 fregadoras, 6 barredoras y los 2 camiones cisterna que se encargan de barrer y limpiar la Lorca monumental y turística con motivo de la celebración de los desfiles bíblico-pasionales y su llamada al disfrute de vecinos, familiares, visitantes y turistas, prestando especial atención a plazas, alamedas, glorietas, palcos, calles peatonales y accesos a la ciudad.

También se incluye en el servicio especial el entorno de las instalaciones cofrades por el arreglo de los tronos, principalmente por la ornamentación floral. Y el resto de la ciudad también es objeto de un plan especial de limpieza y mantenimiento superior al tratamiento que habitualmente reciben las barriadas periféricas.

En el dispositivo de limpieza actúan directamente de manera extraordinaria un total de 55 trabajadores el Viernes de Dolores y Domingo de Ramos, ambos con procesiones, y 79 efectivos tanto Jueves Santo como Viernes Santo. Especial atención se llevará con los emplazamientos de mayor concentración vespertina, en torno a plazas y calles con actividad de ocio, bares y restaurantes.

La empresa despliega también un operativo especial de vaciado de los contenedores al mediodía desde el Carmen hasta La Alberca, más el barrio de San Cristóbal, incluyendo en el perímetro especial el área urbana que va desde la Placeta Nueva hasta la estación de autobuses. Cada Paso cuenta cerca de sus iglesias con dos o tres contenedores extra, según necesidades, que se incluyen estos días en las recogidas diarias. Además, se les dota de servicio de recogida con carácter extraordinario en las instalaciones donde guardan carrocerías y sus recreaciones en cartón piedra. Precisamente en estos puntos Limusa también realiza una limpieza de choque previa al inicio de las celebraciones.

Respecto a las procesiones, el Ayuntamiento de Lorca ha vuelto a confiar en Limusa para la gestión del enarenado de la carrera. La imposición de la grava que cubre las vías asfaltadas para facilitar el paso de la caballería comienza a aplicarse la madrugada de Viernes de Dolores, al término de la Serenata organizada por el Paso Azul.

El trabajo consta de una capa de zahorra (arena y grava) de diversa granulometría esparcida por el ancho asfaltado de la Avenida Juan Carlos I desde la plaza Óvalo hasta su confluencia con Floridablanca en su primera fase, y por su tramo ampliado a la carrera desde Santo Domingo hasta la Plaza Óvalo de cara a las celebraciones de Jueves y Viernes Santo. Se precisan en todo el proceso entre 800 y 900 toneladas de zahorra artificial (preparada con arena y grava), unos 360 en la primera fase y otros 540 más en el refuerzo y ampliación, dado que el tramo de Lope Gisbert hasta Óvalo es más largo.

Como acción especial, Limusa repite en la colocación de goma para reducir el desnivel de los pasos elevados y así facilitar con una manta de goma antideslizante, principalmente, el desfile de caballerías. Sirva como ejemplo que sólo en el de Santo Domingo, en el entorno de la sede del Paso Blanco, operarios de la mercantil pública cubren aproximadamente 40 metros lineales y una anchura de calzada de unos 3,80 metros.